Tradiciones del Año Nuevo Lunar en Vietnam: contrastes culturales entre norte, centro y sur
Vietnam es uno de los países de Asia con una riqueza cultural especialmente diversa, donde las tradiciones se expresan de forma distinta según cada región. El Año Nuevo Lunar en Vietnam, conocido como Tet Nguyen Dan, no es solo el inicio de un nuevo calendario, sino también un reflejo profundo de la identidad, la historia y la forma de vida de su gente. Desde la solemnidad y el simbolismo del norte, pasando por el equilibrio entre tradición y sencillez en el centro, hasta el ambiente abierto y colorido del sur, la manera de celebrar el Tet varía notablemente en vestimenta, gastronomía, rituales y fiestas populares. En este artículo, le invitamos a descubrir los contrastes culturales y los rasgos únicos que hacen del Tet una experiencia distinta en cada una de las tres regiones de Vietnam.

1. Las diferencias culturales del Año Nuevo Lunar entre el norte, el centro y el sur de Vietnam
1.1. La bandeja de cinco frutas del Tet en las tres regiones
Durante el Año Nuevo Lunar en Vietnam, una de las tradiciones más representativas es la bandeja de cinco frutas, la bandeja de frutas que se coloca en el altar familiar como ofrenda a los antepasados. Aunque el significado general es el mismo —expresar gratitud y pedir prosperidad—, su composición varía notablemente según cada región, reflejando la diversidad cultural del país.
En el norte de Vietnam, la bandeja de cinco frutas sigue una simbología estrechamente vinculada a la filosofía de los cinco elementos. No suele faltar el plátano verde, acompañado de frutas como el pomelo, la mandarina, el kumquat o el sapote, que representan el equilibrio entre metal, madera, agua, fuego y tierra. La disposición es solemne y armoniosa, transmitiendo respeto y estabilidad.
En el centro de Vietnam, esta tradición muestra una interesante mezcla de influencias del norte y del sur. Debido a un entorno natural más duro y a una historia marcada por la migración, la bandeja es más flexible y variada. Es habitual encontrar plátanos, pomelos, mango, chirimoya o kumquats, sin reglas estrictas, pero con un profundo deseo de abundancia y protección para el nuevo año.
En el sur de Vietnam aporta un enfoque más creativo y optimista. Aquí, las frutas se eligen por su pronunciación en vietnamita, formando una frase simbólica que expresa un deseo de bienestar material y estabilidad económica durante el Tet. Esta manera ingeniosa y cercana de celebrar demuestra cómo una misma tradición puede adaptarse al carácter abierto y dinámico de cada región.
1.2. Decoraciones para el hogar para el Tet
En el norte de Vietnam, la decoración del hogar durante el Tet está profundamente influenciada por el clima frío de los primeros meses del año. Las familias suelen elegir la flor de durazno como elemento central, apreciada por sus suaves tonos rosados y su significado espiritual. Este árbol simboliza la buena suerte y la protección contra las energías negativas, por lo que se coloca en el espacio principal de la casa. La atmósfera que crea es cálida y elegante, reflejando el deseo de armonía y prosperidad para el Año Nuevo Lunar en Vietnam.
En el centro de Vietnam, las tradiciones decorativas combinan elementos del norte y del sur, adaptándose a un clima más templado. Aquí, la flor de albaricoque amarillo empieza a ganar protagonismo, aunque también pueden encontrarse decoraciones más sobrias y tradicionales. La presencia del color amarillo representa la esperanza, la estabilidad y la paz. Las casas se adornan con sencillez, pero cada detalle transmite respeto por los antepasados y el anhelo de un nuevo año equilibrado y sereno.
En el sur de Vietnam, las decoraciones del hogar durante el Tet destacan por su viveza y espíritu optimista, en sintonía con el clima cálido y la mentalidad abierta de la región. La flor de albaricoque amarillo (hoa mai) es el símbolo más representativo, apreciada por su color brillante que evoca riqueza, éxito y felicidad. Este árbol se coloca en lugares visibles de la casa, acompañado de farolillos rojos, sobres de la suerte y frutas tropicales dispuestas en altares familiares. El conjunto crea un ambiente luminoso y festivo, que expresa claramente el deseo de abundancia y renovación en el Año Nuevo Lunar en Vietnam.

1.3. Costumbres y tradiciones de paseo durante el Año Nuevo Lunar
En el norte de Vietnam, las costumbres del Año Nuevo Lunar en Vietnam están profundamente marcadas por la espiritualidad y el respeto a las tradiciones familiares. Una de las prácticas más importantes es el xông đất (Primera visita del año), el primer visitante del año, cuidadosamente elegido para atraer buena fortuna. Por esta razón, durante el primer día del Tet, los habitantes del norte suelen evitar visitar casas ajenas para no traer mala suerte involuntariamente. La tradición de los paseos de Año Nuevo también sigue un orden simbólico muy claro: el primer día se dedica al padre y la familia paterna, el segundo a la madre, y el tercero a los maestros, como muestra de gratitud hacia quienes transmitieron conocimiento y valores.
En el centro del país, el Año Nuevo Lunar en Vietnam combina rituales similares con prácticas propias cargadas de solemnidad. Al igual que en el norte, el xông đất sigue siendo esencial, especialmente para familias dedicadas al comercio, que esperan un año próspero desde el primer momento. Sin embargo, una característica distintiva de esta región es la costumbre de visitar tumbas ancestrales y acudir a templos y pagodas a comienzos del año. Estos actos reflejan una fuerte conexión con los antepasados y el deseo de paz, salud y equilibrio espiritual antes de iniciar las visitas festivas a familiares y amigos cercanos.
En el sur de Vietnam, donde el clima es cálido y soleado, la flor de albaricoque amarillo se convierte en el símbolo indiscutible del Tet. Su color brillante llena los hogares de luz y optimismo, asociado a antiguas leyendas de valentía y sacrificio. Para los habitantes del sur, esta flor no solo atrae la prosperidad, sino que también protege a la familia de los malos espíritus. La decoración es alegre y vibrante, reflejando un espíritu abierto y optimista ante la llegada del nuevo año.
1.4. El clima del Año Nuevo Lunar en las tres regiones de Vietnam
En el norte de Vietnam, el Año Nuevo Lunar en Vietnam se vive bajo un clima frío y, a veces, con lloviznas ligeras que envuelven las calles en una atmósfera melancólica y reflexiva. Durante estos días, es habitual ver a las familias abrigadas con chaquetas gruesas y bufandas mientras se reúnen en casa para rendir culto a los antepasados. El ambiente del Tet en el norte es más solemne y tradicional, donde el clima frío refuerza la sensación de recogimiento, unión familiar y respeto por las costumbres ancestrales.
En el centro de Vietnam disfruta de un clima más templado durante el Tet, sin el frío intenso del norte ni el calor marcado del sur. Esta estabilidad climática crea un ambiente festivo equilibrado, donde las celebraciones mantienen un fuerte vínculo con la tradición, pero con un aire más dinámico. Las calles se llenan de mercados florales, visitas a templos y actividades comunitarias, mientras la gente viste ropa colorida para recibir el nuevo año con optimismo. El Tet en esta región refleja un punto medio tanto en clima como en emociones.
En el sur de Vietnam, el Año Nuevo Lunar se celebra bajo un clima cálido y soleado, lo que aporta una energía vibrante y abierta a las festividades. Gracias al buen tiempo, las actividades al aire libre, los paseos primaverales y las reuniones sociales se vuelven protagonistas. La gente aprovecha el calor para lucir atuendos alegres y participar en celebraciones animadas, creando un ambiente festivo intenso y optimista. El Tet sureño destaca por su espíritu alegre, moderno y expansivo, donde el clima contribuye claramente a una celebración más bulliciosa.

1.5. Los platos tradicionales del Año Nuevo Lunar en las tres regiones de Vietnam
En el norte de Vietnam, el mâm cơm del Tet está profundamente influido por el clima frío del invierno y por una tradición culinaria sobria, centrada en la armonía y el equilibrio. Platos emblemáticos como el bánh chưng, el pollo hervido, las cebollitas encurtidas y la sopa de brotes de bambú con cerdo aparecen casi siempre en la mesa festiva. Destacan especialmente el thịt đông y el giò mỡ, recetas pensadas para conservarse mejor en temperaturas bajas, que simbolizan la adaptación de la gastronomía del Año Nuevo Lunar en Vietnam a las condiciones naturales del norte.
En el centro de Vietnam, las tradiciones gastronómicas del Año Nuevo reflejan una historia marcada por fenómenos naturales y una vida cotidiana basada en la previsión. Por ello, los platos del Tet suelen ser compactos, intensos en sabor y fáciles de conservar durante varios días. El bánh Tet, el nem chua, la carne marinada en salsa de pescado y el chả bò forman parte de un mâm cơm que no solo celebra el inicio del año, sino también la resiliencia y la austeridad características de esta zona del país.
En el sur de Vietnam, el banquete del Año Nuevo Lunar es abundante, colorido y lleno de contrastes, reflejo de un estilo de vida más abierto y de un clima cálido durante todo el año. Aunque el bánh Tet también está presente, destacan platos propios como el thịt kho tàu, los củ kiệu acompañados de camarones secos, los rollitos fritos agridulces, los gỏi cuốn y la tradicional sopa de melón amargo, que expresa el deseo simbólico de superar las dificultades del año anterior con optimismo y prosperidad.
1.6. Regalos de Año Nuevo Lunar en las tres regiones de Vietnam
Dentro del tema tradiciones del Año Nuevo Lunar en Vietnam, los regalos de Tet reflejan con claridad los contrastes culturales entre el norte, el centro y el sur del país. Aunque el espíritu de compartir y desear prosperidad es común en las tres regiones, la elección del obsequio siempre se adapta al clima, al estilo de vida y a la identidad cultural de cada zona.
En el norte de Vietnam, donde el inicio del año coincide con el frío invernal, los regalos de Tet suelen transmitir calidez y tradición. Productos artesanales y sabores clásicos como bánh chưng, bánh dày, licor de arroz glutinoso o embutidos tradicionales se consideran opciones ideales. Estos obsequios, a menudo presentados en cajas cuidadosamente diseñadas, evocan el apego a las raíces y el valor de la familia.
En el centro del país, los regalos se caracterizan por su sencillez y por un fuerte vínculo con la gastronomía local. Un rollo de bánh Tet acompañado de un tarro de salsa de pescado tradicional es casi imprescindible durante el Tet. También son habituales las frutas deshidratadas y los frutos secos, preparados y empaquetados con esmero, como símbolo de afecto y respeto.
El el sur de Vietnam prefiere sabores dulces y una esTetica más moderna. Los dulces típicos de Tet (como el de coco, tamarindo o guanábana) ocupan un lugar central tanto en la mesa como en los regalos. Además, se valora especialmente la presentación: las cestas y cajas de regalo elegantes y de aspecto premium se han convertido en una elección popular para expresar buenos deseos de abundancia y éxito en el nuevo año.

1.7. Rituales tradicionales del Tet según cada región
En el norte de Vietnam, el Año Nuevo Lunar es ante todo un tiempo de reencuentro familiar y de respeto por los valores ancestrales. Las celebraciones comienzan temprano, desde el día 23 del último mes lunar, con la ceremonia de despedida del Dios de la Cocina, un ritual simbólico en el que se liberan carpas al agua para que lleven los deseos del hogar al cielo. La Nochevieja marca el momento más sagrado del Tet: la familia se reúne, comparte buenos augurios y da la bienvenida al nuevo año antes de participar en festividades culturales tradicionales. En este contexto, los regalos de Tet reflejan el clima frío y el carácter sobrio del norte: alimentos tradicionales como bánh chưng, bánh dày o vino de arroz transmiten calidez, sencillez y un fuerte vínculo con la identidad local.
En el centro del país, las tradiciones del Año Nuevo Lunar en Vietnam se viven con un tono más sereno y espiritual. Desde alrededor del día 20 del último mes lunar, la gente empieza a disfrutar del ambiente festivo, cuando las calles se llenan de flores y colores. La limpieza y decoración del hogar simbolizan un nuevo comienzo, mientras que la comida de fin de año reúne a los miembros de la familia en un ambiente íntimo. El primer día del año, ir a la pagoda para pedir paz y buena fortuna es una costumbre profundamente arraigada, seguida de visitas y actividades culturales que reflejan la identidad particular de cada localidad.
En el sur de Vietnam, el Tet destaca por su atmósfera abierta, optimista y alegre. Los rituales esenciales —como la despedida del Dios de la Cocina el día 23 o la ofrenda a los antepasados en la última noche del año— conviven con una actitud muy marcada: empezar el año nuevo con palabras positivas y dejar atrás los conflictos del pasado. Una de las tradiciones más representativas es el lì xì, el regalo de sobres rojos con dinero simbólico para los niños, que expresa deseos de suerte, crecimiento y prosperidad. Más allá del valor material, este gesto encarna el espíritu generoso y esperanzador que define el Tet en el sur.

1.8. Tabúes durante el Año Nuevo Lunar: creencias que marcan el inicio del año
Dentro de las tradiciones del Año Nuevo Lunar en Vietnam, los tabúes ocupan un lugar fundamental, ya que reflejan la forma en que cada región concibe la suerte, la prosperidad y la armonía familiar. Aunque el objetivo común es atraer un año favorable, las prohibiciones varían claramente entre el norte, el centro y el sur del país, creando interesantes contrastes culturales.
En el norte de Vietnam, el Tet está rodeado de normas simbólicas estrictas. Durante los primeros días del año, se evita barrer la casa, ya que se cree que hacerlo podría “expulsar” la buena fortuna. Del mismo modo, sacar la basura se asocia con la pérdida de riqueza, una creencia ligada a antiguas leyendas populares. También se considera inapropiado regalar fuego o agua al inicio del año, pues ambos elementos representan la energía vital y la prosperidad del hogar. Incluso pequeños accidentes, como romper platos o cuencos, se interpretan como señales de desunión familiar. Junto a estos tabúes, persisten prácticas espirituales como la elección cuidadosa de la primera persona que entra en la casa (xông đất), un ritual clave para atraer un año armonioso.
En el centro de Vietnam, las prohibiciones son menos numerosas, pero no menos significativas. En algunas provincias, se evita consumir platos elaborados con camarones durante el Tet, ya que su movimiento hacia atrás simboliza retrocesos en el trabajo y en la vida personal. De igual forma, ciertos alimentos como la carne de pato o los huevos fertilizados se asocian con la mala suerte. En algunos lugares, vestir de blanco en Año Nuevo tampoco es bien visto, al tratarse de un color tradicionalmente vinculado al luto, aunque esta costumbre no es generalizada en toda la región.

En el sur de Vietnam, los tabúes están profundamente conectados con la idea de estabilidad y abundancia. Volver a casa antes de la medianoche de Nochevieja es casi obligatorio, pues se cree que llegar tarde augura un año de constantes desplazamientos y dificultades económicas. Tras la limpieza previa al Tet, las escobas se guardan cuidadosamente: perderlas en los primeros días del año se interpreta como una señal de robos o pérdidas materiales. Incluso los utensilios agrícolas tradicionales, como el mortero de arroz, deben contener granos al comenzar el año, simbolizando cosechas prósperas. Además, la hospitalidad es sagrada: cualquier visita debe ser invitada a comer, y rechazar la comida se considera de mala educación, reforzando el espíritu abierto y generoso del sur.
Estos tabúes, lejos de ser simples supersticiones, forman parte esencial de las tradiciones del Año Nuevo Lunar en Vietnam, revelando cómo cada región expresa sus valores, miedos y esperanzas al comenzar un nuevo ciclo.
2. El significado del Año Nuevo Lunar en en las tres regiones de Vietnam
En el norte de Vietnam, el Año Nuevo Lunar no es solo una festividad, sino un momento profundamente simbólico que conecta a las familias con sus raíces y ancestros. Esta región, considerada la cuna cultural del país, vive el Tet como un ritual de renovación espiritual, donde el respeto por la tradición ocupa un lugar central. Las casas se preparan con esmero, los altares familiares se adornan cuidadosamente y cada gesto tiene un valor simbólico ligado a la armonía, la fortuna y la continuidad del linaje. Aquí, el Año Nuevo Lunar en el norte de Vietnam representa el equilibrio entre pasado y presente, una ocasión para honrar la memoria familiar y empezar el nuevo ciclo con solemnidad y esperanza.
En el centro de Vietnam, el Año Nuevo Lunar adquiere un matiz más sobrio y reflexivo, influenciado por la historia marcada por dificultades naturales y económicas. Las tradiciones del Tet en el centro de Vietnam reflejan una visión práctica de la vida, donde la sencillez y la moderación se valoran por encima de la ostentación. Para muchas familias, esta celebración es una oportunidad para agradecer lo que se tiene, reforzar los lazos familiares y desear estabilidad para el año venidero. El Tet aquí simboliza resiliencia, adaptación y la fuerza silenciosa de las comunidades que han aprendido a encontrar alegría en lo esencial.
En el sur de Vietnam, el Año Nuevo Lunar se vive con un espíritu abierto, optimista y dinámico, acorde con el carácter de esta región próspera y multicultural. El Año Nuevo Lunar en el sur de Vietnam destaca por su enfoque en la prosperidad, el éxito y las nuevas oportunidades. La celebración se convierte en un momento de expansión social, encuentros animados y expresiones de alegría colectiva. Más que mirar al pasado, el Tet sureño mira hacia el futuro, simbolizando un nuevo comienzo lleno de energía positiva, crecimiento económico y esperanza compartida.

Las tradiciones del Año Nuevo Lunar en Vietnam reflejan la riqueza cultural y la diversidad regional del país, donde el norte preserva valores ancestrales, el centro expresa resiliencia y el sur celebra la prosperidad con optimismo. Estos contrastes no dividen, sino que complementan una identidad común profundamente arraigada en la familia y el espíritu comunitario. Comprender estas diferencias permite al viajero acercarse de manera auténtica a la vida local durante una de las festividades más importantes del año. Con Vietnam Original Travel, explorar el Tet se convierte en una experiencia cultural enriquecedora, respetuosa y llena de significado.
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